
Este es el testimonio de Itziar, profesora de educación especial que colabora de forma voluntaria con la asociación:
Creo que todos hemos sentido alguna vez miedo ante algo, y sentirlo…no es malo, es algo natural; sin embargo todo se complica cuando éste pasa ciertos límites y se convierte en fobia.
No os voy a hablar del por qué ni desde cuando pero si de cómo lo voy superando poco a poco, por supuesto con mucho coraje a pesar de mi inseguridad y la ayuda de los que ahora considero mis compañeros de la Asociación Paso a paso.
Quizás nadie se hubiera enterado de mi miedo y éste hubiera seguido ahí, pero trabajo en un centro de educación especial y “mis niños” empezaron a ir a sesiones de hipoterapia.
Tengo más de 20 años de experiencia en el colegio y he de decir que es una actividad que desde el primer día que fui me impactó por todo lo que sentí, y a la vez me enamoró. Yo, desde aquí, os invito a todos a que asistáis a ver y participar en las sesiones.
Sencillamente es…no se que palabra emplear para definirlo. Primero ves como los chavales disfrutan de la actividad, en el campo, al aire libre, fuera de las paredes del colegio….Observas la relación que establecen con los caballos, el vinculo que se crea entre ellos, y día a día compruebas los beneficios que los niños obtienen con este tipo de terapias. Estos animales muestran una paciencia infinita.
Cada vez que acudía a esta actividad yo simplemente observaba a los niños, como trabajaban los monitores…pero claro…de lejos, mi miedo me impedía acercarme y participar con ellos.
Un día cuando los niños ya habían acabado las sesiones se me acercó uno de los monitores y no sé cómo pero en cuestión de segundos estaba subida, SUBIDA, en un caballo. Explicar que sentí es casi imposible, sencillamente perdí el control; podía haberme puesto a gritar, a llorar, tirarme del caballo…pero no, mi reacción fue quedarme rígida, sentí un terror tan grande ante la situación que no me podía mover, me quedé paralizada. Me quería bajar pero no podía, escuchaba de fondo las bromas y risas de mis compañeros y eso me hacía sentir aun peor. Fue una experiencia muy dura para mi, a nivel físico tuve dolores musculares por la rigidez pero eso no me importaba, a nivel psicológico llegué a tener pesadillas.
Bueno…pues ni aunque yo me lo crea después de esto, volví a las sesiones de hipoterapia y de nuevo viví la misma experiencia, me volví a quedar rígida y a sentir esa tensión extrema montada en el caballo.
Al llegar cada miércoles y pensar que tenía que ir a “los caballos” era una mezcla de sentimientos, por un lado mi miedo, por otro... ver a los niños, como avanzaban, como sonreían, o como se relajaban….
Después de Navidad empecé a ir a las sesiones en Burguillos, primero con la intención de hacer fotos y videos para la asociación pero poco a poco aquello me fue enganchando.
Reconozco que lo he pasado muy mal, desde antes de llegar allí estaba ya nerviosa y en tensión, totalmente alerta ante todo, me mostraba callada y a veces menos participativa de lo que me hubiera gustado. No sé si por fuera se me notaba tanto pues soy una persona que no suelo hablar de mí, que me cuesta expresar lo que siento.
He pasado situaciones de pánico, de encontrarme al límite y alguna vez que otra vez se me ha pasado por la cabeza tirar la toalla. A veces mi miedo podía más que yo y eso me asustaba muchísimo
Sé que es difícil de entender para una persona que no tiene fobias ese miedo “irracional” que siento, sé que a veces puedo parecer muy ridícula y que aunque eso no es algo importante, a mi me preocupa, pero bueno… es una parte de mi
Ahora voy mucho mejor a las sesiones, más relajada, pienso y veo cada día los beneficios que tiene para estos niños esta actividad pero también, quizás egoístamente, pienso en los que yo obtengo.

PASO A PASO, aunque sean pequeños cada día doy un pasito, me siento mejor allí y aprendo algo nuevo. He sido capaz de montar a Penco bastante relajada y lo que siento es alucinante, cuando voy con él me apetece cantar.
Soy capaz de acercarme a los caballos, de cepillarlos, de acariciarlos…cosa que antes era impensable y eso me hace sentir bien. Sé que aun me queda muchísimo por aprender y miedos que superar, me asusta mucho cuando es el caballo el que se acerca a mí, pero quiero lograrlo. Sé que si puedo superar esto puedo superar muchas más cosas en la vida
Desde aquí quiero dar las gracias a mis monitores, compañeros y sobre todo amigos RAFA Y SANTI, por su trabajo, su paciencia y ayuda
UN BESO